PBI Gestión AV es una Agencia de Valores, totalmente Independiente y registrada en la CNMV en 1987. Somos Asesores Financieros, especialistas en la planificación financiera personal y en la gestión de carteras.
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viernes, 22 de mayo de 2015
jueves, 22 de mayo de 2014
Gestión discrecional de carteras
Una cartera de valores es el conjunto de títulos- valores que posee una persona o una empresa como forma de inversión. Estos títulos pueden ser acciones, obligaciones, participaciones en fondos, etc.
La gestión de la cartera de valores puede delegarse a una empresa de servicios de inversión, la cual, la gestionara de forma continuada en beneficio de la persona que es titular. Esta delegación de la gestión de la cartera de valores se realiza con arreglo a los mandatos conferidos por el cliente y a este servicio se le denomina gestión discrecional de cartera. La persona que guía, analiza y administra la cartera de valores de un cliente se le denomina gestor de la cartera.
¿Sabes cuál es la diferencia entre la gestión discrecional de carteras de fondos de inversión frente a fondos de fondos perfilados? Descubre dos alternativas diferentes pero al alcance de cualquier inversor.
La gestión de la cartera de valores puede delegarse a una empresa de servicios de inversión, la cual, la gestionara de forma continuada en beneficio de la persona que es titular. Esta delegación de la gestión de la cartera de valores se realiza con arreglo a los mandatos conferidos por el cliente y a este servicio se le denomina gestión discrecional de cartera. La persona que guía, analiza y administra la cartera de valores de un cliente se le denomina gestor de la cartera.
Ventajas de la gestión discrecional de carteras
Acceso a una gestión experta: La gestión de carteras se basa en teorías y métodos muy contrastados a los que se une el buen juicio, la prudencia y visión de futuro que dan la especialización.- Globalidad: Es un servicio que permite el acceso a una completísima gama de activos financieros.
- Flexibilidad: Se adapta al nivel de riesgo que quiera asumir el cliente mediante una gestión personalizada.
- Fiscalidad: Persigue la minimización del coste fiscal. El cliente cuenta, en todo momento, con asesoramiento fiscal sobre el patrimonio gestionado.
- Información completa: Facilita toda la información necesaria para el mejor seguimiento, comprensión y análisis de resultados.
- Confidencialidad: Asegura en todo momento una total discreción. El propio cliente, o aquellas personas que él autorice, son los únicos con acceso a toda la información.
Proceso
En el servicio de gestión discrecional de carteras se sigue un proceso reglado que garantiza la satisfacción del cliente.- Definición de un plan financiero personal
- Construcción de la cartera
- Información sobre el progreso de la cartera
¿Sabes cuál es la diferencia entre la gestión discrecional de carteras de fondos de inversión frente a fondos de fondos perfilados? Descubre dos alternativas diferentes pero al alcance de cualquier inversor.
jueves, 27 de marzo de 2014
Estrategias de gestión de una cartera de inversión
La Gestión de Carteras es un servicio personalizado de diseño, ejecución y seguimiento, a lo largo del tiempo, de las inversiones financieras de un inversor. En este sentido el proceso de gestión de carteras pasa por diferentes etapas:
• Evaluación del cliente. Se evalúa, en primer lugar, la situación laboral y patrimonial del cliente, las necesidades de fondos de cara al futuro y qué nivel de riesgo quiere asumir. Todos los clientes quieren maximizar su patrimonio, pero no todos quieren asumir el mismo nivel de riesgo.
• Determinación de los objetivos buscados por la inversión. Estos objetivos se refieren a: la rentabilidad, el riesgo, la fiscalidad y la liquidez. Se cuantifican de manera numérica, no de manera general.
• Diseño de la estrategia de inversión. Se establece una estrategia de asignación de activos, renta fija y variable, con un plan de actuación correspondiente.
• Gestión en el tiempo de la distribución de los activos de la inversión dependiendo de las circunstancias del inversor y de la situación de los mercados y economías.
• Selección de Valores. Se concreta la selección de valores.
• Evaluación de resultados. Se evalúan los resultados obtenidos periódicamente y se hacen distintas preguntas: ¿Se han cumplido los objetivos? ¿Se han cometido errores? ¿Cómo se pueden corregir y cómo se puede mejorar?
• Gestión activa: Estilo de gestión de carteras que persigue un rendimiento mayor al de los índices de referencia o niveles inferiores de riesgo, con una selección cuidada de los activos. Algunos gestores que utilizan este estilo se anticipan a los movimientos del mercado.
• Gestión pasiva: Estilo de Gestión de Carteras que utiliza medidas de indexación para lograr una rentabilidad que se iguale a la rentabilidad del índice de referencia. No utiliza técnicas de análisis.
Ejemplo de gestión pasiva: compra de Fondos indexados que intentan replicar el índice de referencia, a veces con un número de títulos inferior al que realmente lo constituyen.
Podemos hacernos ahora la pregunta de cuál de esos dos estilos es mejor, y por qué, y la respuesta no será algo concreto, ya que este es un tema muy discutido en el mundo de las inversiones.
Los partidarios de la gestión pasiva parten de la hipótesis que los mercados son perfectos, en el sentido de que incorporan toda la información disponible, y que por tanto no es posible batir a los índices en el largo plazo. Por ello hay que utilizar el vehículo más barato: los fondos indiciados.
Los partidarios de la gestión activa parten de la hipótesis que los mercados no son perfectos. Que los mercados pueden meterse en tendencias que son susceptibles de ser explotadas. Que el comportamiento del mercado se ve afectado por la fase del ciclo económico y, que, por tanto, una gestión activa puede explotar las ineficiencias y anticiparse al comportamiento del mercado.
Para mas información visite nuestra web pinchando aquí
Etapas de gestión de carteras
• Evaluación del cliente. Se evalúa, en primer lugar, la situación laboral y patrimonial del cliente, las necesidades de fondos de cara al futuro y qué nivel de riesgo quiere asumir. Todos los clientes quieren maximizar su patrimonio, pero no todos quieren asumir el mismo nivel de riesgo.
• Determinación de los objetivos buscados por la inversión. Estos objetivos se refieren a: la rentabilidad, el riesgo, la fiscalidad y la liquidez. Se cuantifican de manera numérica, no de manera general.
• Diseño de la estrategia de inversión. Se establece una estrategia de asignación de activos, renta fija y variable, con un plan de actuación correspondiente.
• Gestión en el tiempo de la distribución de los activos de la inversión dependiendo de las circunstancias del inversor y de la situación de los mercados y economías.
• Selección de Valores. Se concreta la selección de valores.
• Evaluación de resultados. Se evalúan los resultados obtenidos periódicamente y se hacen distintas preguntas: ¿Se han cumplido los objetivos? ¿Se han cometido errores? ¿Cómo se pueden corregir y cómo se puede mejorar?
Estilos de gestión de carteras: la gestión activa y la gestión pasiva
• Gestión activa: Estilo de gestión de carteras que persigue un rendimiento mayor al de los índices de referencia o niveles inferiores de riesgo, con una selección cuidada de los activos. Algunos gestores que utilizan este estilo se anticipan a los movimientos del mercado.
• Gestión pasiva: Estilo de Gestión de Carteras que utiliza medidas de indexación para lograr una rentabilidad que se iguale a la rentabilidad del índice de referencia. No utiliza técnicas de análisis.

Podemos hacernos ahora la pregunta de cuál de esos dos estilos es mejor, y por qué, y la respuesta no será algo concreto, ya que este es un tema muy discutido en el mundo de las inversiones.
Los partidarios de la gestión pasiva parten de la hipótesis que los mercados son perfectos, en el sentido de que incorporan toda la información disponible, y que por tanto no es posible batir a los índices en el largo plazo. Por ello hay que utilizar el vehículo más barato: los fondos indiciados.
Los partidarios de la gestión activa parten de la hipótesis que los mercados no son perfectos. Que los mercados pueden meterse en tendencias que son susceptibles de ser explotadas. Que el comportamiento del mercado se ve afectado por la fase del ciclo económico y, que, por tanto, una gestión activa puede explotar las ineficiencias y anticiparse al comportamiento del mercado.
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